Diagnóstico Rosquilla Territorial
Un diagnóstico sistémico del tejido vivo de tu municipio: qué está en equilibrio, qué está al límite, y dónde están las palancas reales de transformación.
El sector tramado no es un error:
es un dato que no existe a esta escala, y se declara.
Qué es el DRT
La mayoría de los diagnósticos territoriales describen síntomas: despoblación, desempleo, baja renta per cápita. El DRT va a las causas sistémicas: los bucles de retroalimentación que perpetúan la situación, y las palancas donde una pequeña intervención produce cambio sostenido.
Basado en el marco de la Rosquilla de Kate Raworth adaptado a la escala municipal, combina datos cuantitativos con entrevistas estructuradas a actores clave del territorio: alcaldes, empresas, cooperativas, asociaciones, centros educativos, personas mayores.
El resultado es una lectura simultánea de dos límites que todo territorio debe gestionar: el suelo social (lo que ningún vecino debería carecer) y el techo ecológico (lo que el territorio no puede sobrepasar sin degradarse).
Entre esos dos límites está el espacio donde un municipio puede prosperar de forma justa y duradera. El DRT lo cartografía. Y señala, sin ambigüedades, dónde estáis ahora y adónde podéis ir.
El perfil
Un territorio no solo tiene que cuidar de su gente y de su entorno. También consume del resto del mundo. Separar esas dos cosas produce planes que se contradicen entre sí.
¿Qué necesita esta gente concreta para vivir bien aquí? Renta, empleo, vivienda, servicios, arraigo.
¿Qué necesita este territorio concreto para mantenerse sano? Agua, suelo, biodiversidad agraria, paisaje.
¿Respeta este territorio el bienestar de personas de otros lugares a través de lo que consume?
¿Respeta la salud del planeta en su conjunto? Huella de carbono y de materiales, repartida por habitante.
Las cuatro lentes proceden de la metodología de retrato de lugar de Doughnut Economics Action Lab, aplicada ya en más de cuarenta ciudades y regiones. Aquí se baja a escala de comarca rural, que es donde todavía no había llegado.
La estructura
Un retrato es una foto fija. No explica qué mantiene al territorio donde está, ni qué pasaría si el entorno se pusiera hostil. El mapa causal recorre siete dimensiones buscando precisamente eso: los bucles, los retardos y los puntos donde una intervención pequeña mueve mucho.
Diversificación productiva, dependencia de sectores únicos, resiliencia ante shocks externos.
Capital social, redes de apoyo mutuo, participación ciudadana, conflictos latentes.
Uso del suelo, agua, residuos, energía. Presión sobre los límites planetarios a escala local.
Dónde se toman las decisiones reales, quién queda fuera, qué estructuras bloquean el cambio.
Saberes locales, narrativas dominantes, capacidad de aprender y adaptarse colectivamente.
Servicios básicos, movilidad, vivienda, conectividad digital. Lo que hace posible quedarse.
La narrativa colectiva sobre el futuro del territorio: ¿qué imagen tiene de sí mismo en 20 años? ¿Hay visión compartida o solo resignación? Es la dimensión más blanda y la más determinante.
Dónde está el territorio, con datos públicos verificados, umbral declarado y fuente en cada cifra. Lo que no existe se marca como hueco: no se estima.
Qué estructura produce ese perfil. Bucles que se refuerzan, retardos que explican por qué una decisión tarda años en notarse, y los puntos de palanca.
Qué le pasa a esa estructura ante una sequía prolongada, la pérdida de una línea de financiación o la marcha de una persona clave. Qué depende de un único apoyo.
Proyectos pre-formulados, cada uno con la convocatoria concreta donde encaja y con una persona del territorio que lo sostiene.
El proceso
El DRT no se puede hacer desde un despacho en Madrid con una base de datos del INE. Requiere presencia, conversaciones reales y la capacidad de escuchar lo que no está en ningún informe oficial.
Por eso el proceso tiene fases: primero los datos, luego las personas, luego la devolución colectiva donde el territorio se ve a sí mismo por primera vez.
Recopilación y análisis de indicadores cuantitativos: demografía, economía, medio ambiente, servicios. Construimos la imagen estadística del territorio, con la fuente y el año de cada cifra.
Entre 20 y 35 conversaciones estructuradas con actores clave, incluidas voces que discrepan del relato oficial. Buscamos los modelos mentales, no las opiniones. Se cierra por saturación, no por cuota.
Integración de datos y narrativas en un mapa causal: bucles de refuerzo, puntos de palanca, tensiones no resueltas. Aquí aparece lo que nadie había visto junto.
Sesión pública donde presentamos los hallazgos y co-diseñamos las primeras intervenciones. El territorio corrige el diagnóstico y adopta las palancas. El municipio se convierte en agente, no en receptor.
Para quién
Municipios de 2.000–50.000 habitantes que necesitan una base sólida para sus estrategias de desarrollo local, planes de ordenación o candidaturas a fondos europeos.
GDR y asociaciones de desarrollo rural que buscan una metodología rigurosa para sus diagnósticos LEADER y una narrativa sistémica para sus estrategias de zona.
Organizaciones que quieren entender el sistema en el que operan para tomar mejores decisiones de inversión social, relaciones comunitarias o sostenibilidad.
Inversión
El coste de una mala decisión estratégica —un plan de desarrollo que no se implementa, un proyecto europeo rechazado por falta de base analítica— supera con creces el del DRT. Lo que devuelve no es un informe. Es claridad sobre dónde poner la energía.
DRT Transfronterizo (La Raya, España–Portugal, elegible POCTEP): supera el umbral de contrato menor y requiere otro encaje administrativo. Conviene hablarlo antes de plantear presupuesto.
Los límites
Decirlo por adelantado es lo que permite defender el resto.
El DRT no responde esa pregunta por vosotros. Crea las condiciones para que el territorio se la responda a sí mismo. Ese es el inicio de cualquier transformación real.
Contacto
Primera conversación sin coste. Evaluamos juntos si el DRT es el instrumento adecuado para vuestro momento.